lunes, 20 de febrero de 2017

Hildebrand sobre pronazis

Dietrich von Hildebrand es un filósofo alemán, en la escuela de Husserl y Scheler, catedrático en Munich, converso al catolicismo. Había leído una biografía escrita por su segunda mujer, que no me gustó mucho, pero me ha impresionado Mi lucha contra Hitler, el libro que recoge sus memorias de esos años, escritas después, pero corroboradas punto por punto al final del libro por una selección de sus artículos contemporáneos, sin fisuras ni medianías contra los nazis, en años en que la tentación de rebajar, edulcorar, pactar o mirar para otro lado eran muy fuertes.
Luego todos fueron antinazis, pero él fue de los pocos que tuvo que huir de Alemania en 1933. Escapó a Austria y con el apoyo de Dollfuss, al que pone en los cuernos de la luna, intentó formar la opinión (que él todavía veía salvable en Austria) contra el pangermanismo nazi: a Dollfuss lo mataron y Hildebrand al final escapó, primero a Francia y luego a USA.

Es especialmente doloroso ver cómo describe, también sin tapujos la actitud de muchos católicos, empapados en buena parte de antisemitismo. Un peisodio tremendo: da una conferencia en el seminario de Viena y cuando defiende a los judíos de las acusaciones de los nazis, la mitad de los seminaristas se marcha. Habla de obispos que quieren compadrear con los nazis («no son tan malos, pobres chicos»), de católicos que saltan de alegría al leer que Hitler, antes de la guerra, en alguna ocasión hacía guiños de supuesta comprensión al cristianismo («mira, habla de Dios»), del provincial de los dominicos alemanes, que en una conversación con él, que se pone pronto tensa, le habla de catolicizar el nazismo. También se lleva su merecido von Papen, el político católico que se convirtió en tonto útil de Hitler y que, como embajador en Austria, le puso la proa a Hildebrand.

El gran enemigo es el nacionalismo, en ese caso el alemán, que eleva a unos sobre otros, olvidando que somos todos hijos de Dios y hermanos en Jesucristo. Y los judíos son, explica Hildebrand, la humanidad en su conjunto, los que nos representan a todos (355).

Es enormemente aleccionador. Y para mí ha sido un chute de reafirmación en mi intolerancia. Ya que no hay ya nazismo ni fascismos, gracias a Dios,,que no me esperen «dialogando» con los estalinismos, por mucho que se disfracen.

Esto es de 1933:
En torno a Pentecostés, vinieron a Florencia algunos familiares. Me dijeron que no podía ser tan estricto en mis juicios respecto al nacionalsocialismo, ya que los jóvenes que los acompañaban se mostraban -en mayor o menor grado- partidarios de Hitler. Aunque ideológicamente no eran discípulos del nacionalsocialismo, veían con entusiasmo la novedad, la "rebelión" y el "progreso", la conciencia nacional, la "enérgica" emergencia de Hitler y su entrada en acción. Eran jóvenes atraídos por el nacionalsocialismo tal y como se presentaba en aquel momento en el ambiente; y algunos de ellos, católicos (112-113).
Aquí basta cambiar por el nombre de un partido actual en primera persona del plural y queda retratada buena parte de la población española, la juventud y los que «comprenden» a la juventud.

Y mientras Hildebrand tenía que huir de Alemania, esto es lo que se lee en cartas de Heidegger a su hermano.

viernes, 17 de febrero de 2017

Viena 56 (Inscripciones romanas)

Eh, no huyáis, que son muy chulas.

Una inscripción bilingüe, en griego y latín, de Alejandría, del año 10/11 d. C., pocos años después de que los romanos se hicieran con Egipto (lo de Cleopatra, etc.):


Si habéis estudiado Filología Clásica os quedaréis de piedra al saber que en Viena está el Senatus Consultum de Bacchanalibus. Esto es una copia con marco del XVI:


Y esto es el original, del 186 a. C., con todo aquello de prohibir las bacanales (y un montón de rasgos lingüísticos para comentar):







[Esta imagen, de wikimedia]

Aquí tenéis restos de la Lex Acilia Repetundarum y de la Lex Agraria (quizá alguno las ha estudiado en Derecho Romano):






jueves, 16 de febrero de 2017

Viena 55 (Escultura griega)



De lo que vi en el KHM, justo la parte griega y romana (con decoración del siglo XIX a la altura), prodigiosas, son las que más frustración me están produciendo al ver las fotos: no le llegan a la altura, ni de lejos.

Pero hagamos de la necesidad virtud:

Esta estatua votiva de Chipre, un kouros pero con toques orientales:



Este doríforo de Policleto, una copia romana del II d. C. muy buena, aunque esté un poco perjudicado, pero todavía es impresionante:





Este es el torso de un centauro, helenístico:







Pero es que en mármol todo queda mejor, aunque sea un trozo roto:




También una copia romana: Apolo sobre el omphalós (=ombligo). esa piedra que estaba en Delfos y que marcaba el centro del mundo:



Ya digo: una vergüenza lo mío con la sección de antigüedades del KHM, que es una maravilla: mirad las salas X y XI. Mirad esta Afrodita y Eros, mirad esta cabeza de Meleagro.

miércoles, 15 de febrero de 2017

La mar salada

Estamos traduciendo en clase Las Bacantes de Eurípides: me lo estoy pasando muy bien. Espero grandes cosas de esa tragedia sobre un dios que viene y no es reconocido. Aunque también hay versos que dices, bueno, quizá aquí le quedó un poco mal, o es que estamos tan resabiados que cosas que eran bonitas las hemos gastado.

Está hablando Dioniso de su vuelta a Grecia, pasando por Persia, Bactria (=Afganistán, más o menos), la Arabia feliz (=Yemen), hasta volver a Asia Menor, que está παρ᾽ ἁλμυρὰν ἅλα, «junto a la mar salada». O peor todavía si lo traduzco todavía más literalmente: «junto a la salada en salmuera».

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Por decir algo chulo del curso que empieza hoy, leyendo con los alumnos el poema de Arquíloco nuevo, cuenta que los griegos ante Télefo (y eso que eran «hijos de inmortales y hermanos») προτροπάδην ἀπέκλινον, que literalmente sería «en tropel se retiraban».
No sé si serán imaginaciones mías, pero προτροπάδην me suena muy onomatopéyico, «en tropel» pero con el ruido de los pies en desbandada en las pis y las ros.
Luego, lo de ἀπέκλινον, algo así como «se inclinaban huyendo» también es muy plástico, en un poema en el que se está justificando (o no, puede ser irónico, como se ve aquí) la huida en situaciones apuradas.

martes, 14 de febrero de 2017

Un curso sobre poemas encontrados en papiro

Mañana y pasado tendremos un curso breve, de actualización, sobre poemas encontrados en los últimos años, gracias a que algunos textos en papiro en Egipto aguantaron más de dos mil años enterrados en la arena.
Y qué cosecha, señores: dos poemas de Safo, uno de Arquíloco (sobre la huida en el combate) y otro de Simónides.

Este es el programa, si gustáis (todos, primeros espadas):
Miércoles, 15 de febrero (Aula C 12)

17:30 Helena Rodríguez Somolinos (CSIC): «Safo. El poema de Titono»

19:00 Marco Antonio Santamaría Álvarez (USAL): «Safo. El poema de “los hermanos” y fragmentos de otros poemas»


Jueves, 16 de febrero (Salón de Grados)

17:30 Emilio Suárez de la Torre (UPF): «El nuevo poema de Arquíloco»

19:00 Fernando García Romero (UCM): «El poema sobre la batalla de Platea de Simónides»

Facultad de Filología – USC – Santiago de Compostela


Podéis venir sin más (pero sin derecho a fotocopias) o matricularos (yo os digo cómo).

lunes, 13 de febrero de 2017

Hipocondria de la justicia

Otros tienen «hambre y sed» de justicia, yo he descubierto ahora que sólo soy un hipocondriaco de ella.
El miércoles por la tarde vi una notificación urgente del Juzgado. Como no estaba en casa a las diez de la mañana (my fault!), tendría que ir a recogerla dos días después en la sede de Fontiñas (la del juicio al electricista y a los padres de Asunta, la habéis visto mucho en la tele últimamente),
Fue la guinda de un día desafortunado en casi todo.
De golpe, se me abrían las puertas de Alcatraz: me vi -en serio- vestido a rayas y esposado. Lutero a mi lado, en cuanto a culpabilidad radical, era un puro amateur. Por acordarme (y por darme pena) me acordé de Kafka, de El proceso. En concreto del principio, que fue lo único que leí de esa novela, eso de que llega una citación y el protagonista no sabe por qué.

Empecé un examen de conciencia minucioso; culpas mías se las podía sugerir yo al Juzgado, pero ellos tendrían que tener pruebas, me torturaba yo pensando. Mi poca sensación de culpabilidad, por ejemplo, a la hora de bajar archivos de la red, se me convirtió en una losa pesadísima en mi contra, pero no acababa de creerme que por eso me fuesen a denunciar, salvo que hicieran una redada monumental a miles de personas. Y Obama ya se ha ido y Trump creo que haya dicho todavía nada sobre el tema (otro tanto a su favor).
Quizá me convocaban para formar parte de un jurado (en Santiago, en tema asuntos morrocotudos estamos bien servidos y alguien le tendrá que tocar la china). Quizá era eso: pero ¿lo hacían así, de un modo tan misterioso?
Yo le pago a Hacienda con una transparencia inigualable, como todos los funcionarios, ahí no me podían pillar. Aunque ponía que era un «Servicio común de notificaciones y embargos», la única vez que me embargaron algo (el Ayuntamiento de Valladolid, el impuesto de circulación, cuando ya vivía en Santiago), me cogieron directamente el dinero de la cuenta, sin notificaciones previas.
Pensé también en los (pocos) que he tratado con quizá poca caridad (pero -creía ahora, dudoso- con justicia) en este blog: a ver si alguno de los diez listos más tontos de España de mi lista se había picado y me había denunciado: decidí borrar la entrada a la mínima sugerencia en esa línea, que yo no quiero líos. Pero no, mi influencia no llega a tanto.

Fui al Juzgado. Sacaron un tocho, intenté mirar qué decía mientras cumplimentaban los datos. Casi me da un jamacuco allí mismo, hasta que vi que era el dueño del coche que embestí hace meses, porque me lo encontré de morros (no sigo, porque está sub iudice, pero era culpa suya: aquella chica, sobrina del litigante, que parecía tan maja y reconoció que todo, todo, era culpa suya...). Yo pensaba que el hombre era grande por su poder que habíamos salido amigablemente de aquel topetazo rellenando los papeles, pero no, ya se ve que no.

Tengo todas las de ganar, litigante, tú que me torturaste dos días por tu afan litigatario.

(Continuará - cuando sepa cómo acaba esto: no iré a la cárcel - al menos por esto).

Lo triste es que he descubierto así mi poco temor de Dios y mi mucho temor de la justicia, cuando debiera ser al revés.

viernes, 10 de febrero de 2017

Una canción de Dylan

A mí lo del Nobel a Dylan me hizo hasta gracia. Me gusta Dylan (un rato / oirlo un rato).

Últimamente oigo un programa de Radio Gladys Palmera, que se llama Future Beats. Es música actual con un giro de world music interesante.

En Navidades hicieron un monográfico muy bueno sobre Dylan. Y en él, una impresionante canción que no conocía: Blind Willie McTell.
He buscado en youtube, pero no. Mirad en el enlace del programa, que tiene una lista de canciones.
Vuelvo a buscar. Ahora si:

jueves, 9 de febrero de 2017

Viena 54 (Terra sigillata y objetos de cristal)

Los aguafiestas funerarios ponen inscripciones como esta en las cartelas de encima de las columnas. En este caso es el dueño de una cuadra de caballos:

Lege et crede, hoc est, sic est, aliut fieri non licet («lee y cree. Esto es, así es: que pase otra cosa no está permitido


Aquí se ve bien "Hoc est" y "Sic est":


Objetos de cristal romanos:


Y la vitrina de la terra sigillata, pero no los trozos que encontrábamos de pequeños en Castrojeriz: objetos enteros y verdaderos:



Había muchas joyas romanas:


Yo me fijé en esta romana tardía, porque me recordó a una pulsera que tenía mi madre, con una medalla por cada hijo (aquí la podéis ver bien):

miércoles, 8 de febrero de 2017

Viena 53 (Bustos romanos)




En la zona de Antigüedades clásicas había una sala, la XIII, que tenía un aire muy conseguido, a base de luces. Sólo había bustos romanos, excelentes, de los mejores que he visto, una maravilla cada uno, y en la pared de detrás, retratos en encáustica de Egipto. No le hago justicia con estos pocos que voy a poner aquí a continuación:

Agripa


Trajano:


Septimio Severo:


Marco Aurelio:




martes, 7 de febrero de 2017

Viena 52 (Griegos arcaicos)

Miro ahora lo que había en la sala XIV y era como para haberme pasado allí varios días, pero el hecho es que no tuve tiempo para más. Os pongo sólo unas pocas cosas de la época arcaica, cuando tras siglos de vacío, caídos los reinos micénicos, revive Grecia con un arte que llaman «geométrico», justo cuando surge el alfabeto y Homero (más o menos).

Este es un caballito, de la segunda mitad del siglo VIII a. C., de Beocia:


Un fragmento de ánfora (720-700 a. C.) con guerreros cubiertos con escudos, circulares o aerodinámicos:


Mirad qué bonita esta píxide con  caballos de hacia el 760 a. C,,:




Aquí las series, el ritmo de los ángulos se complican. Es una «jarra» ática, geométrica tardía, de por el 720 a. C.:




Los yelmos son bien, al menos para una vitrina. Este es corintio, del siglo VI a. C.:




Esta es una enócoe de por el 600 a. C., con un friso de animales: una esfinge, grifos, perros y liebres: